¿Seré franquista?

¿Seré franquista?

Publicado en Abc el 24 de abril de 2024
Lo reconozco, soy culpable, culpable de leer en mi juventud más de uno de los libros
que el escritor valenciano Fernando Vizcaíno Casas escribió. En todo caso, debería
compartir la culpa con mi padre, que era el que los compraba. Vizcaíno Casas era
considerado por muchos como un nostálgico del franquismo, por otros, un crítico con
algunas de las cosas que la democracia había traído a España. También algunos lo
calificaron como visionario por la forma en la que predijo el absurdo al que podríamos
llegar con la implantación de las lenguas autonómicas en Congreso y Senado.
Recuerdo especialmente su libro “Cien años de honradez”, dónde con gran sentido del
humor, pero también con mucha documentación, narraba los primeros años del
felipismo. Para “mi joven yo” era muy curioso y estimulante comparar la visión
triunfalista que la televisión de entonces retrataba aquellos años, con la mirada crítica
de Vizcaíno Casas. También lo fue comparar el relato que de la guerra civil hacía
Ricardo de la Cierva en el semanario “Época” con el que podía leer sobre la misma
contienda escrito por el historiador inglés Hugh Thomas, de gran relevancia por
aquellas fechas. Quizá el leer prácticamente todo lo que cayera en mis manos en
aquellos tiempos, y pensar que nada de lo que leía necesariamente era cierto al cien
por cien, me ayudó mucho a construir mi espíritu crítico.
Ese espíritu crítico puede ayudar a entender una época que no viviste o en la que eras
demasiado pequeño para darte cuenta de lo que ocurría más allá de tu casa o de tu
grupo de amigos. De aquellos años solo recuerdo las imágenes en televisión de
enormes colas de gente rindiendo pleitesía a los restos mortales de Franco en el día de
su entierro. Sí que recuerdo una conversación de mis padres acerca del apoyo que
tenían que dar a la votación al referéndum de 1976 que sepultaba la dictadura y daba
origen a la democracia que hoy en día disfrutamos.
Y es que muchos podían ser nostálgicos del franquismo, o quizá de la época en la que
fueron jóvenes, pero como no podía ser de otra manera, el franquismo murió con
Franco. Quizás se podía haber hecho una transición mejor, o quizás no, ya todo es
historia ficción. Parece evidente que hoy en día pagamos algunos de los errores
cometidos en aquellos años, pero sinceramente yo no creo que se pudiera haber
hecho mejor.
Pero incapaz de solucionar los problemas del hoy, la izquierda parece empeñada en
tratar de ganar las guerras que perdieron hace casi cien años. Y han regresado Franco,
Largo Caballero y los millones de muertos en las cunetas para tratar de encrespar y
dirigir a la sociedad del siglo XXI. Que Franco fuese un dictador no lo niega nadie, que
Largo Caballero fuese además de un radical, un inútil consumado que perdió la guerra
tampoco. Que Franco dio un golpe de estado en 1936 contra la República democrática
no lo puede negar nadie, tampoco que el PSOE y la UGT organizaron otro contra la
misma Republica en 1934. La historia es la que es, aunque pueda tener diversos
matices.
Y llegamos a 2024, y la Cortes Valencianas van a aprobar una ley de Concordia
Democrática, parece que para contrarrestar la ley de Memoria Histórica promulgada
por el socialista Sánchez con la colaboración de Bildu. Conociendo los autores de esta
última, seguro que me gustará más la primera.

Y es que la izquierda se indigna porque una consellera del gobierno valenciano, Elisa
Nuñez, dijese que Franco era un personaje histórico, pero no le molesta que Zapatero
califique de “Presidente” al huido de la justicia Carles Puigdemont. También esa
izquierda que solo se indigna hasta que finalizaron las elecciones vascas, de que el
candidato de Bildu no quisiese calificar de banda terrorista a ETA.
Es posible que la izquierda necesite algo más tangible que el término fascista para
insultarte cuando pones en duda alguno de sus dogmas y por eso ha resucitado a
Franco. Si pones en duda la inmersión lingüística eres franquista, si crees que se
debiera limitar la influencia de los independentistas a través de una nueva ley electoral
eres franquista, si escribes en ABC eres franquista (no es broma todo eso me ha
pasado en redes sociales). Así, casi cincuenta años después de su muerte, Franco está
más presente entre nosotros que al año de morir. Vizcaíno lo predijo con su libro “al
tercer año resucitó”. En su narración, Franco decide volver al Valle de los Caídos al
comprobar cómo ha cambiado España tras su muerte. Si lo escribiera ahora describiría
como la izquierda trata de impedírselo.

¿Libertad lingüística o traición a sus votantes?

¿Libertad lingüística o traición a sus votantes?

Publicado en Abc el 9 de abril de 2024

Tras la victoria de los aliados en el Alamein frente a las tropas de Hitler, el primer
ministro británico, Winston Churchill, dijo aquello de «Esto no es el fin. Ni siquiera es el
principio del fin. Pero tal vez sea el fin del principio».
Estas podrían ser las palabras que recite el conseller de Educación, José Antonio
Rovira, ante la presentación de la ley de libertad lingüística que, previsiblemente
Partido Popular y Vox aprobarán en breve en las Cortes Valencianas.
Si esta ley es el fin del principio, cabría recordar que el principio se produjo cuando el
socialista Ximo Puig encargó a Vicent Marzà, un nacionalista de Castellón con escaso
conocimiento de la realidad lingüística de la Comunidad Valenciana, gestionar la
educación de los jóvenes valencianos. Marzà, al que se le podría perdonar su escaso
conocimiento inicial de esa realidad, pero no su falta de voluntad de conocerla, ya que
esta realidad podría destruir su pensamiento onírico sobre la necesidad imperiosa de
imponer el aprendizaje del valenciano y a desterrar en lo posible el español de las
aulas. Al final ese pensamiento onírico se plasmó tras múltiples derrotas jurídicas en la
ley del plurilingüismo, todavía vigente.
Al equipo de Mazón le ha costado casi un año poder construir un borrador que pudiera
llevar a los colegios esa libertad de elección de la lengua vehicular que había
prometido en campaña. Y el resultado final parece que no ha contentado a todo el
mundo. A la izquierda era previsible, ya que con la coherencia que lo caracteriza
hubiesen criticado cualquier propuesta que venga del equipo de gobierno sea la que
sea. Obviamente al tratarse de un tema tan espinoso como es el de la lengua, ya han
sacado a pasear el espíritu de Franco, que es el comodín que de tanto utilizarlo se les
va a gastar.
Los que se han sentido traicionados son muchos de los votantes de Vox, que
esperaban una ley que erradicara casi completamente el valenciano de las aulas. No
ha sido así como era previsible, ya que, en una comunidad bilingüe, como es la
nuestra, podría no ser razonable e incluso recurrible. En cualquier caso, si los
negociadores de su partido hubiesen sido algo más hábiles en el momento del pacto
de gobierno, podrían haber aprendido de Compromís y haber exigido la Conselleria de
Educación. Quizá en Madrid desconocieran lo sensible que es este tema y los
enormes réditos que le podría haber dado de gestionar dicha Conselleria. Ahora solo
les queda asumir el documento que ha confeccionado el Partido Popular, aunque
pueden solicitar algunas mejoras.
La proposición de ley es correcta. Me gusta que se vaya a preguntar a los padres la
lengua base con la que quieren que se eduque a sus hijos, ya que permitirá conocer la
realidad lingüística de nuestra Comunidad, en vez seguir sobre unas hipótesis con
escaso fundamento. También me ha parecido adecuado que se contemple que los
estudiantes puedan utilizar libros y realizar el examen en la lengua que deseen. El
hecho de que haber obtenido determinadas calificaciones en las asignaturas de
valenciano de bachillerato o en las pruebas de la EBAU sea equivalente al “C1” es
algo que animará a muchos estudiantes a realizar esas pruebas con interés. También
romperá el mercado, algunos lo llaman mafia, de la obtención de certificados.

La determinación de los porcentajes de uso de las lenguas oficiales en las asignaturas
es algo complejo y habrá que esperar a ver como se articula en cada curso en los
centros escolares.
Esta ley es el primer paso por mejorar la educación de nuestros jóvenes. Queda un
largo camino por recorrer. Será importante saber qué hace el gobierno en base a los
resultados de las consultas a los padres de toda la Comunidad. También es importante
comprobar si se atreven a modificar las pruebas de acceso a la universidad para no
seguir perjudicando a muchos valencianos que tienen que seguir haciendo de forma
obligatoria el examen de valenciano.
Yo considero que esta ley de libertad lingüística es tan solo el fin del principio. Si se
aprovecha de las posibilidades que aporta, se podrá conseguir el principio del fin de
las anormalidades que trajeron socialistas e independentistas a su paso por el
gobierno valenciano. En caso contrario, quedaremos en el fin del principio hasta que
vuelva a gobernar la izquierda y retrocedamos una vez más en el tiempo.

La Inteligencia Artificial y el quinto jinete

La Inteligencia Artificial y el quinto jinete

Publicado en Abc el 14 de marzo

Leer como Stephan Zweig narra en su libro “momentos estelares de la humanidad” el
asedio de Constantinopla por los turcos es algo más que recomendable. Te hace sentir
como vivían los defensores de la ciudad aquellos momentos épicos, mirando al
horizonte esperando la ayuda que nunca iba a llegar, y confiando más que nunca en la
resistencia de las grandes murallas. La historia de Zweig no hace ninguna referencia a
la famosa discusión bizantina donde se indica que los eruditos seguían debatiendo
acerca del sexo de los ángeles, ajenos al más que previsible futuro funesto de la
ciudad.
No dejo de pensar en aquellos eruditos cuando observo como la Unión Europea trata
de poner vallas al campo en cuanto al tema del control a los desarrollos con
Inteligencia Artificial (IA). Mientras tanto, Estados Unidos, China y algún que otro país
se han lanzado en la apuesta decidida por la investigación en todo lo referente a la IA
y sus posibles aplicaciones.
No hay más que mirar el número de ceros que tienen las cifras de inversiones de los
proyectos sobre el tema, para darse cuenta de que para estos países es un asunto de
vital importancia. En Europa parecen preferir prefieren plantear leyes, como la
recientemente aprobada por el parlamento europeo, que controlen y regulen ese
desarrollo, en vez de dedicar más medios a esa investigación para no quedarse atrás.
Quizá más de uno debería haberse dado cuenta de que en un mundo como el actual,
los problemas globales requieren de soluciones globales. Es un error pensar que las
fronteras europeas y nuestras leyes nos van a proteger del quinto jinete del
apocalipsis, que es el nombre que algunos parecen haber asignado a la IA. Es posible
que toda una generación de políticos se haya visto influenciada por las películas de
“Terminator” o la de “2001 una odisea en el espacio”, y por ello vean a la IA como una
amenaza en vez de una oportunidad de progreso.
Lo único que podemos afirmar con certeza es que la gran cantidad de información
disponible sumada a la elevada capacidad de proceso de los ordenadores actuales
han hecho posible lo que hasta hace relativamente poco solo eran teoremas y
elucubraciones del pasado.
La rapidez en la que sistemas como ChatGpt han captado los millones de usuarios, o
comprobar como la mayoría de las empresas más cotizadas en el mundo son
empresas tecnológicas, nos deberían hacer ver que la IA ya no es futuro, sino que
incluso, muchas de las cosas que contamos acerca de sus capacidades son pasado.
La carrera ha comenzado y podemos ser participantes o público.
Obviamente hay algunos de los derechos fundamentales del hombre que tienen que
estar preservados de un uso malévolo de la Inteligencia Artificial o cualquier otra
tecnología. Pero es más fácil conseguir esto potenciando la formación de nuestros
ciudadanos en lo que es la Inteligencia Artificial, en cuáles son sus posibilidades y
también sus riesgos. También apoyando a las empresas europeas para que utilicen
esta nueva tecnología para poder competir de tú a tú con las de otros países más allá
de nuestras fronteras. Por supuesto, no mejoramos la situación empeñándonos en
salvaguardar artificiosamente las profesiones que posiblemente desaparecerán o se
van a ver enormemente afectadas, sino en prepararnos para las nuevas profesiones
que sin duda alguna van a tener lugar.

Europa podrá avanzar más deprisa si invertimos y aprovechamos la tecnología en vez
de tratar inútilmente de regularla, ya que los demás no se van a parar, y las fronteras
en la tecnología no existen. Como afirmaba Francisco Cambó “Hay dos maneras
seguras de llegar al desastre: una, pedir lo imposible; otra, retrasar lo inevitable”. Que
se lo digan a los defensores de Constantinopla, ya que a pesar de que sus robustos
muros resistieron, sufrieron la derrota final por culpa de una pequeña puerta mal
cerrada.

Las ITV y los chapuzas a domicilio

Las ITV y los chapuzas a domicilio

Publicado el 29 de febrero de 2024

Si hay un comic que presenta a la perfección el, afortunadamente extinto, gobierno de
socialistas y Compromís, es el de Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio. Pepe
Gotera y Otilio eran dos obreros que generaban desastre tras desastre en cada obra
que intentaban abordar. Pepe Gotera era como el PSPV, un jefe que se limitaba a
mandar y mirar, pero sin mancharse las manos. También se caracterizaba por ser muy
proclive a mirar al cielo y lamentarse de que su compañero de empresa fuese Otilio.
Otilio era Compromís, el “chapuzas”, con escasas ganas de trabajar, que ejecutaba de
mala manera las obras que le encargaba su jefe. Se podría decir que era como el
mestizaje del Botànic, nula planificación, sin capacitación, escaso trabajo y desastre
inevitable.
Una de las últimas acciones emprendidas por el gobierno del “progreso valenciano”
fue el de asumir la gestión de la concesión de la Inspección Técnica de Vehículos
(ITV) de la Comunidad Valenciana de forma pública.
La ITV tiene como objetivo tratar de garantizar que los vehículos que circulan por
nuestras calles y carreteras tienen unas condiciones de seguridad razonables.
También comprueban que las emisiones de los gases de escape de los vehículos se
encuentran dentro de los límites fijados por la ley. Podríamos debatir si es razonable la
legislación al respecto, los plazos de revisión e incluso el modelo elegido para
garantizar el funcionamiento de la ley, pero si acaso ya lo hacemos en otro artículo.
El caso es que, en la actualidad, todos los que disponemos de un vehículo tenemos
que acudir periódicamente a dicha revisión, previo pago de la tasa correspondiente.
Parece un negocio rentable: plazos determinados e inexorables con amenaza de
multa, clientes cautivos, precios fijados. En la Comunidad Valenciana en su momento
se eligió, entiendo que, con buen criterio, el modelo de concesión. Al final unas
empresas eran las responsables de gestionar el servicio, desde la cita para la revisión
hasta el visto bueno final.
En mi experiencia de muchas ITV pasadas, el servicio, más allá de la incomodidad de
perder dos horas allí, era bastante aceptable. Parece que no solo era mi opinión, sino
que todos los informes técnicos de la Conselleria apuntaban que era más razonable
seguir con el modelo de concesión. Ya que, entre otras, se valoró no solo la dificultad
de llevarlo a cabo sino además, la problemática de las diferentes concesiones
existentes y salarios heterogéneos de los trabajadores en función de categoría y
concesión.
Pero llegó el entonces Conseller Rafael Climent, no se si en plan Pepe Gotera y Otilio
o en plan “muerte a la empresa privada”, y decidió crear una empresa pública.
Curiosamente todo ello en vísperas de las elecciones y prometiendo a los trabajadores
subidas salariales, pero sin los preceptivos informes económicos. Si a esto le
sumamos una escasa planificación para gestionar el servicio desde la empresa
pública. ¿Qué podía salir mal?
Pues, más allá de la huelga actual de los trabajadores, que se sienten engañados,
ahora los valencianos tenemos una gestión de citas infame e insuficiente y que está
generando tensión entre los conductores y numerosos artículos como el que realizó
este periódico en los que te indican como evitar las multas si no puedes pasar la ITV.

Hay un dicho bastante discutido que reza “lo que funciona, no lo toques”. Quizá yo lo
dejaría en “Lo que funciona no lo toques, pero si lo vas a tocar, no contrates a Pepe
Gotera y Otilio para mejorarlo”.
La consellera actual, Nuria Montes, parece que prefiere arreglar el estropicio que dejó
el gobierno de progreso, pero manteniendo el mismo modelo de gestión pública que
estos propusieron. Visto lo visto, pienso que sería razonable valorar otra vez lo de las
concesiones privadas.

Koldo y Ximo Puig en Waterloo

Koldo y Ximo Puig en Waterloo

Publicado en Abc el 22 de febrero de 2024


En las vísperas de la batalla de Waterloo, Napoleón le dio el mando de parte de sus tropas al
general Grouchy. Este no era el mejor de sus generales, pero sí el que iba a ejecutar sus
órdenes sin dudar, podríamos llamarlo “noventa por cien lealtad, diez por cien capacidad”.
Pero como decía el general prusiano Helmuth von Moltke, “Ningún plan sobrevive al contacto
con el enemigo”. Así sucedió en Waterloo y lo que hubiese querido Napoleón que Grouchy
hubiese hecho durante el trascurso de la batalla, no era lo que originalmente le había pedido.
Aunque el rugir cercano de los cañones le pudiese hacer pensar, tal como le indicaban sus
oficiales, que Napoleón necesitaba la ayuda de las tropas que él dirigía, Grouchy se ciñó al plan
que originalmente le había encomendado Napoleón. El resto es historia y Napoleón acabó en
la isla de Santa Elena maldiciendo el día que pensó en Grouchy para algo tan importante.
En los tiempos actuales, los socialistas se han convertido en auténticos expertos de colocar a
los más leales en puestos críticos con la esperanza de que no pase nada. Fue curioso como
colocaron al frente del Ministerio de Sanidad a una persona con ningún conocimiento del
tema, Salvador Illa, con el objeto de ponerlo en valor de cara las próximas elecciones
catalanas. Posiblemente Pedro Sánchez pensó que, dadas las transferencias de las
competencias de sanidad a las comunidades autónomas, daba igual colocar a una persona
como Illa en aquel puesto, pero llegó la pandemia de la Covid. La historia es conocida y la
gestión de aquellos días críticos fue bastante desastrosa y tuvo un coste de vidas humanas
terrible. También pasó en nuestra comunidad, dónde era conocido que para ser el responsable
de cualquier hospital primaba mucho la pertenencia a un determinado partido o sindicato.
Entre otras decisiones, Ximo Puig pensó en el concejal de fiestas de Elche para gestionar la
compleja reversión del hospital de Torrevieja.
No podemos olvidar tampoco a Juan Manuel Serrano, amigo y ex jefe de Gabinete en el PSOE
de Pedro Sánchez, que fue nombrado presidente de Correos. El susodicho dejó Correos con un
agujero que superaba los 1.000 millones de euros, justo en el momento del boom de las
compañías de reparto de envíos.
Pero hay mucho más, tal como apunta este diario, “La Asociación de Diplomáticos (ADE) ha
rechazado los recientes nombramientos como embajadores por parte del Gobierno de
políticos «sin experiencia» ni trayectoria internacional, después de que el expresidente de la
Generalitat valenciana Ximo Puig haya sido designado como el representante permanente de
España ante la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).” Esperemos que
no haya muchos conflictos en los que sea necesaria la presencia de diplomáticos
experimentados.
Ahora se ha destapado el caso Koldo, un ex portero de discoteca que fue asesor del Ministerio
de Transportes mientras José Luis Ábalos era ministro. Pero no solo eso, también fue
nombrado consejero de Renfe sin tener ninguna experiencia en el tema. Parece que este
asesor está implicado en una trama de corrupción en la compra de mascarillas en el peor
momento de la pandemia. Así, de lo que Pedro Sánchez acusaba sin ningún fundamento a la
presidenta Isabel Diaz Ayuso le golpea a él ahora. Algunos empiezan a entender ahora el
sorprendente cese del ministro Ábalos hace algunos años, aunque ayer el presidente Sánchez
lo negara. Desgraciadamente para él, quedan muy pocos que ya le creen, aunque es posible
que queden unos cuantos que a pesar de todo le seguirían votando. Es lo que pasa cuando
mientes demasiado.

Parece que la sombra de Koldo es alargada y todavía no se ha cuantificado el efecto de la onda
expansiva, pero si en vez de personas preparadas, con experiencia, prestigio y conocimientos,
das demasiado poder a personas solo por ser buenos socialistas, ¿qué puede salir mal?

Seguro antiokupas

Seguro antiokupas

Publicado en Abc el 8 de febrero de 2024


No me sorprendió ver en el momento de máxima audiencia de una cadena televisión el
anuncio de una conocida empresa de seguridad. Ignoro si estamos volviendo a los tiempos de
inseguridad que retrató el director español Eloy de la Iglesia con la película “Miedo a salir de
noche”, pero puede ser que vayamos camino de ellos. Pero si que me llamó la atención uno de
los mensajes estrella de la publicidad en cuestión, “Seguridad con seguro antiokupas”.
Pude comprobar en la radio, que otra de las empresas del sector también destacaba las
bondades antiokupas de su sistema de seguridad. No me refiero a empresas más cercanas al
pistolerismo de la Barcelona de principios del siglo pasado, sino de empresas cotizando en
bolsa y con una trayectoria contrastada y conocida.
Si uno indaga un poco más en la oferta de seguridad en internet, puede encontrar fácilmente
ofertas que garantizan literalmente “que cubren el desalojo de su vivienda en un tiempo que
oscila entre 24 y 48 horas ante la contingencia de una ocupación ilegal”. No he profundizado
más en las condiciones de dicho servicio que ofrecen, pero debe ser el servicio premium, ya
que también posibilitan la contratación de un seguro con defensa jurídica contra una
ocupación ilegal. No obstante, indican que este servicio no se recomienda demasiado ya que
hablan de unos excesivos plazos para poder volver a tomar posesión de la vivienda.
Mientras el temor a la ocupación de tu casa crece, los políticos y el sistema judicial español
parecen centrados en la polémica acerca de la posible imputación por terrorismo de Carlos
Puigdemont y sus secuaces por sus actos del 2017. Solo los expertos conocen el embrollo
actual de fiscales generales, ponentes, junta de fiscales que parecen no ponerse de acuerdo en
el tema, parece que, por motivo espurios, con el inevitable descrédito de todo el sistema.
Un amigo me comentaba que todo el mundo da por hecho que los socialistas serían capaces
de ofrecer los restos de Pablo Iglesias Posse y la coleta de Pablo Iglesias Turrión a cambio del
apoyo suficiente para mantenerse en el poder. Con lo que lo de la amnistía para Carlos
Puigdemont no solo está ya descontada, sino que cada vez interesa menos a la gente.
Sin embargo, todos los problemas relacionados con la vivienda se imponen en la preocupación
de los españoles: comprar una vivienda, que no te ocupen la vivienda que has comprado,
alquilar una vivienda, poder desahuciar a un inquilino que no te paga el alquiler entre otros.
Tanto el presidente español Pedro Sánchez como el valenciano Carlos Mazón han anunciado
proyectos de construcción de viviendas públicas de fácil acceso. De momento son solo
proyectos. Además, los últimos cambios en la ley de alquiler realizados por el gobierno
Sánchez, así como las medidas de algunos ayuntamientos han conseguido decrementar la
oferta de pisos en alquiler y por tanto incrementar el precio del mercado, y por tanto,
dificultar enormemente el acceso al alquiler precisamente a las personas que la ley pretendía
proteger.
El movimiento de la izquierda de este país de criminalizar a los propietarios que alquilan sus
pisos se les está volviendo en su contra. Recientemente se descubrió tras el desahucio de una
anciana, del que se había hecho eco cierta prensa, que la señora tenía en el banco más dinero
que el propietario del piso que ocupaba. Simplemente dejó de pagar por que le habían
asegurado que “ella no era deshauciable”.
Los problemas de los precios del alquiler se reducen si se amplia la cantidad de los pisos que se
alquilan y eso solo se consigue dando seguridad jurídica a los propietarios. Pero con un

gobierno socialista que está más preocupado en defender a los okupas o a los que no pagan el
alquiler, es bastante difícil.

El VAR y el vicepresidente ¿violento?

El VAR y el vicepresidente ¿violento?

(Publicado en ABC el 21/12/2023)

Actualmente no puedes fiarte de lo que dice un socialista. Nos han acostumbrado a que digan una cosa para contradecirla escasos días después, incluso en ocasiones, niegan que hubiesen dicho lo primero. Por ello era inevitable poner en cuarentena las afirmaciones en twitter del portavoz socialista en las Cortes Valencianas, José Muñoz, indicando “El Vicepresidente de Mazón agrede a un diputado socialista en el Pleno de les Corts. Mazón se convierte en un cómplice de los ultras de la extrema derecha”.

El tuit venía acompañado de un vídeo adecuadamente cortado para que no se viese el final de la historia. En dicho vídeo se podía comprobar como el diputado socialista José Chulvi tras hablar en el atril, se acercaba al escaño que ocupaba el vicepresidente Vicente Barrera, de Vox, y parecía que tenían una discusión. Posteriormente aparecían en otros tuits fotos del señor Barrera apoyando una mano en el pecho del diputado socialista.

A continuación, como si fuese el VAR de la liga española de fútbol, el diputado nacional de Vox, Carlos Flores, colgaba también en Twitter una foto dónde se veía que eran ambos diputados los que depositaban una mano en el pecho del otro. Pero como en el VAR, las imágenes fijas no suelen ser determinantes. Para generar más dudas, como si fuesen setas, aparecieron defensores de uno y otro colgando fotos e instantes de la escena.

Ya intrigado, acudí las referencias al hecho tratadas por algunos diarios. La prensa más cercana a la izquierda no podía ser más determinante: “enfrentamiento, agresión, violencia…” y en todos los casos echando las culpas al diputado de Vox.

Se ilustraban todas las crónicas con fotos del suceso menos en uno de ellos, dónde se podía ver el vídeo completo de la escena sin los cortes aplicados desde el tuit del portavoz socialista. Además, toda la escena es pública y accesible en el canal de las Cortes Valencianas.

Tal como yo lo veo todo transcurre así. En un debate parece que tranquilo, el diputado socialista José Chulvi indica en su exposición que va a entregar el “diploma de censor máximo” al responsable de cultura del gobierno valenciano, que es el señor Barrera.

Pero es aquí cuando empieza el lío. Podría haberle saludado, dejado el diploma guardando la suficiente distancia y respeto, y haber vuelto a su escaño. Pero no lo hizo así.

Se acercó al vicepresidente con una postura que, si hubiese sido al revés, la prensa de izquierdas hubiese calificado de provocadora, y empieza a decirle algo a escasos centímetros de su cara. La conversación entre ambos no se escucha. Manos en pecho del contrario y finalmente el señor Chulvi escasamente agraviado, ya que una amplia sonrisa ilumina su cara, vuelve a su escaño como pensando que ya había hecho la acción del día.  Barrera se queda con su mano en el aire, ya que Chulvi no se la ha apretado, ignoro si por desprecio o porque no le ha visto.

Fin de la historia, pero la veda contra Vox ya está abierta una vez más. Pero es la política de los muros de Sánchez. En un lado del muro, cualquier acto discutible de un miembro de Vox es inaguantable, e incluso responsabilidad de todos, incluido un Mazón que no estaba en aquel momento en el pleno. En el otro lado del muro, las barbaridades de sus socios son hechos puntuales. Podríamos citar a la portavoz de Junts, Miriam Nogueras, acusando a periodistas y jueces. También a los de Esquerra Repúblicana de Cataluña controlando como si estuviesen en Corea del Norte a los eurodiputados que habían tratado de comprobar las amenazas a los padres que habían pedido escolarizar a sus hijos con al menos un veinticinco por cien de educación en español. Incluso podríamos hablar del  reciente homenaje, realizado por el partido mayoritario de Bildu, a los etarras que quisieron volar el tren de Nochebuena y que pudo costar la vida a 180 personas.

Pero volviendo a las Cortes, para rematar con un toque futbolero, solo faltó que el diputado socialista, el señor Chulvi, se hubiese dejado caer en el hemiciclo con las manos sobre la cara y gritando de dolor. Pero probablemente el VAR le hubiese vuelto a delatar.

Don Julián y los móviles en el colegio

Don Julián y los móviles en el colegio

(Publicado en ABC el 15/12/2023)

Se llamaba Don Julián y era mi profesor de tercero de EGB. No era muy alto, pero tenía un genio terrible. Recuerdo que, si coincidías con él de camino a casa, te acompañaba preguntándote la tabla de multiplicar. Nos reíamos cuando “enganchaba” a uno de los compañeros en dicha tarea, pero recitabas la tabla de multiplicar cuando eras tú el afortunado. No recuerdo ya si era un buen profesor, imagino que sí, pero lo que era evidente es que le teníamos mucho respeto y que quería enseñarnos lo que sabía. Mis padres también respetaban a los profesores del colegio y cualquier anotación en el diario realizada por uno de ellos era asumida como cierta.

Si la correcta formación del estudiante debe ser el objetivo central de la educación, obviamente el profesor es la base fundamental de todo el proceso para poder conseguirlo. Es imposible conseguir una buena educación sin buenos profesores, independientemente de todas las acciones de mejora adicionales que se quieran plantear.

Pero la importancia de los profesores parece ser la gran olvidada en las mejoras del sistema educativo. El reciente informe Pisa deja en evidencia un retroceso terrible en cuanto a la formación de nuestros estudiantes. Pero qué se puede esperar si la máxima responsable del sistema educativo, la ministra de educación, la socialista Pilar Alegría, dice que, aunque son peores que en años anteriores, estamos en la media europea. Cuando la escuché me recordaba a mí mismo tratando de convencer a mi padre hace muchos años, que mi nota era mala, pero estaba en la media de la clase mientras le enseñaba la columna que mostraba mi nota con respecto al resto de tus compañeros. Mi padre nunca dio por buena esa respuesta y creo que hacía bien forzándome a mirar hacia arriba y a no conformarme con encontrar “excusas de mal pagador” para justificar una mala nota.

Pero más vergonzante ha sido las justificaciones de uno de los responsables del área educativa de la Generalitat Catalana, que ha culpado a los inmigrantes de los pésimos resultados que han obtenido los estudiantes catalanes. Menos mal que estas declaraciones las hizo un independentista de izquierdas, ya que si lo hubiese dicho cualquier persona de un gobierno de derechas las acusaciones de xenofobia y las menciones a Franco hubiesen brotado en todos los mentideros políticos.

Por más vueltas que le den los independentistas vascos y catalanes, el obviar la lengua vehicular de los estudiantes influye indudablemente en los malos resultados. Pero ellos van a seguir en su cruzada contra el español, muestren lo que muestren los resultados de cualquier informe que simplemente retrate la realidad. Ellos prefieren vivir en sus realidades ficticias de razas y lenguas superiores, aunque minoritarias, que ahora se van a ver apoyadas por los socialistas.

Lo fácil sería observar los sistemas educativos de referencia, todos los nombran, pero nadie quiere aplicar las medidas de sentido común que utilizan, ya que pondrían en entredicho el estatus quo de muchos.

Volvemos a D. Julián y a sus sucesores, las sociedades con buenos sistemas educativos tienen a los mejores en los puestos de profesor. Pero no solo es eso, sino que además de conseguir que los buenos estudiantes sean los profesores del futuro, esta es una de las profesiones más respetadas.

Además, en muchos modelos educativos se permite a los equipos directivos de los centros elegir a sus profesores, y todos pasan las correspondientes evaluaciones. Algo que en España parece haberse olvidado, más allá del informe Pisa, el único momento en el que se evalúa a los estudiantes de forma más o menos uniforme es en las pruebas de acceso a la universidad. Estos, además de que al ser exámenes a nivel de comunidad autónoma se les permite maquillar ciertos resultados, han dejado ser una forma de filtrar el acceso y solo sirven para ordenar las preferencias de los estudiantes. 

Se puede actuar con la formación y elección del profesorado, con la de los responsables de los centros educativos, con las materias a impartir o las metodologías con las que se imparten, con las ratios adecuados y muchas más cosas, pero si nos quedamos con que la medida estrella del gobierno socialista para mejorar la educación es prohibir el uso del móvil a los estudiantes de los primeros cursos, ya podemos comprobar la escasa ambición con la que actúan. Pero además de la ministra, nadie del sistema educativo parece querer actuar.

Como decía Martín Luther King “puede que no seas responsable de la situación en la que estás, pero lo serás si no haces nada para cambiarla”, y entonces puede que todos seamos responsables.

Este artículo se lo dedico a D. Julián y a todos los profesores que me formaron con su trabajo, los recuerdo con cariño y agradecimiento.

La caída de la tasa botánica

La caída de la tasa botánica

(Publicado en ABC el 1/12/2023)

Allí estaban los portavoces de la izquierda valenciana, posando en las Corts Valencianes con el documento del acuerdo sobre la tasa turística en una mano y la otra con el puño en alto. Sonrientes como si acabasen de tomar el palacio de invierno y encantados en su cruzada de subir la presión fiscal sobre ciudadanos y empresarios.

Una cruzada que fueron incapaces de explicar y cuando se daban cuenta de su incapacidad didáctica, acababan con su mensaje de odio al turista en general, hablando de los mismos como si fuesen los ostrogodos de Totila tras el saqueo de Roma. Parece que los únicos visitantes que les hacen felices son los que llegan en patera a las costas españolas y que después son repartidos por nuestra Comunidad por el gobierno del socialista Sánchez.    

En el pasado pleno donde se debatía la derogación de la tasa turística, fue bastante patética la defensa final que plantearon los portavoces socialista y de Compromís. La socialista se limitó a hablar de la “hiperbolización de la medida”, a ver si podía salir del charco sin mojarse demasiado. Pero sin duda, la estrella fue la portavoz adjunta de Compromís, Aitana Más, hablando de la subida del precio de los hoteles y que total uno o dos euros más de tasa no iban a significar nada. También insistió en que en muchas ciudades se aplicaba y no había caído la demanda. Ni rastro de los informes serios que había pedido el sector al respecto de la incidencia de la tasa turística en la Comunidad Valenciana. Pero es cierto que el pasado ejecutivo del Botánico no se caracterizaba por un profundo análisis del impacto de sus medidas.  Esta portavoz, fue en su reciente etapa como Consellera muy conocida por su decreto que implicaba una subida del coste de más de quinientos euros por las plazas en las residencias sociales. Su propuesta fue que no se podía repercutir esa subida a los ciudadanos y que toda debería ser asumida a costa del beneficio industrial de los empresarios. Vamos, una experta en gestión económica y que provocó que en una reunión de la patronal del sector dijesen “que no sabían que es lo que le habían enseñado en la universidad”.

Lo de minimizar el impacto de una subida de uno o dos euros demuestra un profundo desconocimiento del sector turístico en muchas de las localidades de nuestra comunidad. Tampoco haca falta ser un gurú económico para saber que ese tipo de subidas puede tener mucha más influencia de la prevista. Yo recuerdo todavía la odisea del restaurante al que iba a comer “de menú” con mis compañeros de trabajo. A pesar de ser algo más caro que su competencia, tenía mucha afluencia de gente hasta que decidió subir cien pesetas el precio del menú e incluir el café. Una medida que parecía no tener mucha incidencia, pero, que supongo que entre otras, supuso una reducción de clientes que implicó su cierre un año más tarde.

No obstante, la izquierda valenciana trató de seguir su hoja de ruta de penalizar el turismo pensando que no les iba a afectar. Tal como apuntaba el economista estadounidense Milton Friedman “El Congreso puede aumentar los impuestos porque puede persuadir a una parte suficiente de la población de que otro los pagará”. Esto me generó un momento muy divertido cuando charlando con un amigo de Compromís me dijo que la tasa turística serviría para que los extranjeros y los “pichones” de Madrid pagaran más. Le apunté que dado que él solía veranear en un pueblo de Castellón, también él iba a pagar la tasa. Aún recuerdo su cara de “tierra trágame” cuando su mujer le espetó “¿Això és així?.

El afán recaudatorio y cierto odio al visitante crearon una medida en víspera electoral que la izquierda no pudo explicar, probablemente no tenga explicación, y que es posible que les costara unos cuantos votos y quién sabe si supuso la caída del gobierno botánico. Lo mejor es que se ha quedado como el sueño de una noche de verano.

Vox deja de ser el pagafantas

Vox deja de ser el pagafantas

(Publicado en Abc el 20 de octubre 2023)

El general romano Publio Cornelio Escipión no salía de su asombro cuando sus rivales políticos le acusaron de no haber actuado eficazmente contra el general cartaginés Aníbal y no haberlo traído como prisionero. Hasta la llegada de Escipión, habían sido varios los ejércitos romanos totalmente arrasados por Aníbal, por ello Escipión seguramente pensó lo triste que era que cualquier político hábil, como era el caso de Catón el Viejo, pudiera dudar de una de las mayores victorias de Roma.

Si alguien podía discutir la victoria de Escipión en Zama, era mucho más sencillo que un partido de   la oposición pudiera oponerse a los nombramientos de cargos que pretendía realizar la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, o incluso votar que no a los inminentes presupuestos y regodearse de que el Partido Popular fuese a gobernar la capital de la Comunidad valenciana con los presupuestos prorrogados de Compromís.

Tras las recientes elecciones, los alcaldes de Valencia y Alicante, María José Catalá y Luis Barcala, habían decidido gobernar en solitario, a pesar de no tener la mayoría absoluta. Es muy posible que pensaran que eso les daba cierto caché dentro del Partido Popular y de ser más “guais”. En el otro lado, tanto Carlos Mazón como los candidatos populares de Elche y Castellón prefirieron llegar a acuerdos con Vox para tratar de asegurarse cierta estabilidad durante todo el mandato. Yo apuntaba en este diario que parecía evidente que los dirigentes populares no podían esperar ningún apoyo de socialistas, independentistas o comunistas dado el camino hacia el guerracivilismo que todos ellos han emprendido. Esto implica que en función de los acuerdos que los populares llegasen con Vox en cada lugar, permitirían a unos gestionar mucho mejor que otros.

Es probable que Catalá y Barcala pensaran que dando ciertas dádivas a los concejales de Vox en forma de sueldos y asesores podían tener las votaciones medianamente aseguradas. Al principio parecían tener razón ya que prácticamente hasta la fecha, estos últimos parecían haber asumido el papel de pagafantas en ambos ayuntamientos. La definición de pagafantas es el de aquella persona que actúa para agradar a otro, no atendiendo a su propio beneficio, a la espera de alguna retribución improbable en el futuro, y que es visto como un tonto útil. Y es que no pactar con ellos es como reconocer que el peor concejal del Partido Popular en sus localidades es preferible al mejor concejal de Vox.

Parece que Vox se dio cuenta que no tenía mucho sentido seguir siendo el pagafantas de la corporación en Valencia y empezó a votar en contra de las propuestas de la alcaldesa popular. Catalá, entiendo que hábilmente, ha asumido que mejor una vez roja que mil colorada y ha incorporado concejales de Vox en el gobierno.

Es llamativo que la portavoz del PSOE en el Ayuntamiento, Sandra Gómez, lo haya denominado como “el pacto de la vergüenza”. Actualmente lo que parece evidente es que ningún socialista pueda hablar de ningún pacto sin avergonzarse, tras sus acuerdos con filo terroristas, independentistas y comunistas. Pero parece que los socialistas creen que los españoles, al menos los que les votan, tienen pocas entendederas. 

En Alicante parece que Vox ha despertado algo, tras sus incomprensibles cesiones al alcalde popular retirando una propuesta que defendía el uso del castellano y apoyando inicialmente la creación de un gran número de direcciones generales en el Ayuntamiento. Por allí circula una broma al respecto que cuenta que tras esos absurdos posicionamientos, se acercaron a los concejales de Vox varias personas tratándoles de vender la Estatua de la Libertad y la Torre Eiffel. Habrá que estar pendiente de los próximos acontecimientos en Alicante, en cualquier caso.

Al final los populares van asumiendo lo que le dijeron al presidente estadounidense Johnson refiriéndose al director del FBI John Edgar Hoover “Es mejor tener al indio dentro de la tienda meando hacia afuera que tenerlo fuera meando hacia dentro”.

También es comprensible que el Partido Popular quiera comerse el espacio de Vox y que Vox quiera mantenerlo e incluso incrementarlo. Pero mientras tanto, hay que gobernar y mejorar la vida de los ciudadanos y dado el compartimiento irresponsable de la izquierda en este país, es preferible que PP y Vox lo afronten con cierta unidad y respeto mutuo, obviamente sin asumir nadie el papel de pagafantas.

Los progres y el emperador

Los progres y el emperador


Hace algunos años compartía habitualmente cenas con unos colegas profesores universitarios de
Cuba que se encontraban de estancia en Alicante. Cenábamos en un bar justo enfrente de la
Universidad, ya que ellos vivían muy cerca de allí y yo durante cierto tiempo me quedaba hasta
avanzada la noche para lanzar procesos informáticos y poder obtener resultados a la mañana
siguiente.
No recuerdo como salió en la conversación la famosa fábula de Hans Cristian Andersen, “el traje
del emperador” o “el rey desnudo”, pero no puedo olvidar lo que dijo uno de mis colegas “En Cuba
nunca podemos decir que el rey está desnudo”.
En la fábula se contaba la historia de un rey al que unos sastres le vendían un traje fantástico
(imagino que también muy caro) pero que los estúpidos no podían ver. Así, el rey acababa
paseando desnudo y nadie se atrevía a decírselo para no quedar como tonto.
En las dictaduras es habitual que todo el mundo tenga que demostrar que piensa igual que lo que
marca la línea oficial del gobierno. Nadie discute las decisiones. Con mis compañeros cubanos
hablábamos de la peregrina idea, del dictador comunista Fidel Castro, de convertir en una
universidad lo que había sido una base militar que se hallaba en medio de la selva. Obviamente,
una vez convertida en universidad, ningún profesor o estudiante se debería negar a acudir allí en
caso de que le fuese requerido.
Entonces yo hacía gala de la libertad de expresión y tolerancia que teníamos en España, así como
de los medios de comunicación independientes a los que podíamos acceder.
Tengo la sensación de que todo esto se está perdiendo, de que nos encaminamos hacia un sistema
de gobierno en el que nadie podrá diferir del pensamiento único marcado por la progresía de
izquierdas y en algunos casos nacionalista.
Observo con terror como parece no importar a nadie que en la Universidad Autónoma de
Barcelona se agreda a los estudiantes constitucionalistas de S’ha Acabat!, tratándoles de impedir
que colocaran una mesa en la feria de bienvenida de la Universidad. Todo ello parece que, con la
complicidad terrible del rectorado, que parece no querer darse cuenta de que los cachorros que
están formando distan mucho de los mínimos estándares democráticos aunque parezcan estar
dentro del pensamiento nacionalista.
En la película “Bajo el silencio” de Iñaki Arteta, que jamás será emitida en un festival como el de
San Sebastián, también se relataba la agresión sufrida por unos jóvenes que habían intentado
organizar un grupo alejado del independentismo vasco. La primera reunión acabó con la agresión
al organizador del grupo por parte de unos encapuchados. Fin del grupo, pero también fin de la
libertad, los malos vuelven a ganar.
El mensaje es claro, puedes estudiar, puedes pasarlo bien en tu etapa universitaria, pero no trates
de sobrepasar las líneas que te marcan.
Otro de los sufridores por apartarse del relato oficial de la progresía dominante ha sido el
exjugador de fútbol Alfonso Pérez. Alfonso, natural de Getafe, recibió el honor de que el estadio
de fútbol de la localidad fuese nombrado “Alfonso Pérez Coliseum”. En una reciente entrevista,

Alfonso puso en duda de que en el momento actual el fútbol femenino fuese comparable con el
masculino en cuanto a la situación de ingresos y retribuciones económicas. Alfonso, tras ser
calificado como machista por diversos medios de comunicación de la izquierda, quedó perplejo
cuando la alcaldesa socialista de la ciudad dio la orden o recomendación que debería quitarse su
nombre del estadio. Enseguida, la cobarde directiva de dicho club de fútbol se apresuró a realizar
el cambio de forma miserable.
La libertad es algo que se puede perder poco a poco, como la rana que se hierve lentamente en un
cazo de agua al fuego. Sin que te des cuenta, puedes pasar al decir “algo habrán hecho” cuando
vayan a por los otros, a darte cuenta de que vienen a por ti. Quizá nos queden pocos años de
poder decir que el rey está desnudo, disfrutemos de ese tiempo, pero sin dejar de luchar para que
sea eterno.

Vox Madrid con la Escola Valenciana

Vox Madrid con la Escola Valenciana


El 22 de enero de 1944 los aliados desembarcaron en Anzio a pocos kilómetros de Roma, justo
a la espalda de las defensas alemanas. Cuando el general alemán Kesselring se enteró del
desembarco pensó que ya no podrían detener a los aliados en su camino hacia Roma, ya que
no disponía de tropas para hacerle frente. Pero, contra todo pronóstico, el general
norteamericano John P. Lucas decidió esperar, a no se sabe qué y permitió a los alemanes
reforzar sus defensas y contraatacar. La “prudencia” del general Lucas casi les cuesta la total
aniquilación de su ejército y retrasó el avance en aquel frente.
Del general Lucas, Winston Churchill dijo “En vez de soltar a un gato montés en la playa,
acabamos con una ballena varada”. Algo así pensarán en Vox Alicante sobre el genial estratega
que les hizo retirar del último pleno una propuesta mucho más que controvertida, pero que
ponía en aprietos al resto de partidos en Alicante.
Desde hace décadas la ciudad de Alicante se declaró zona de predominio lingüístico
valenciano, algo que podría haber tenido en los años cincuenta o sesenta del siglo pasado,
pero en los tiempos actuales es una anomalía debido a la proporción de siete a uno de
personas que tienen como lengua materna el castellano. Esta declaración, en cualquier caso,
podría haber sido simbólica, pero no lo fue debido a que se aprovechó para incrementar el
número de horas en valenciano en los colegios de la ciudad, así como permitió justificar
muchos proyectos de inmersión lingüística de algunos centros educativos.
El portavoz adjunto de Vox en el Ayuntamiento de Alicante, Mario Ortolá, decidió hábilmente
llevar una vez más al pleno la propuesta de cambio de dicho predominio lingüístico del
valenciano al castellano. Ya lo había llevado en la pasada legislatura, pero entonces el grupo
municipal de Ciudadanos, algunos dicen que, por consejo del Partido Popular, hizo que
fracasara la iniciativa, aunque el Partido Popular la apoyase de forma insuficiente de cara a la
galería.
Pero la composición de la corporación actual no dejaba lugar a la duda, Vox y Partido Popular
suman mayoría en el pleno para aprobar cualquier propuesta, aunque el alcalde Luis Barcala
haya humillado al grupo Vox al decir que no lo necesitan en el gobierno y que prefiere
gobernar en solitario.
Y el pasado jueves en el pleno del Ayuntamiento de Alicante se disputaba un nuevo
desembarco de Anzio en el que Vox parecía tener todos los ases. Por un lado, derrotaba a los
independentistas y comunistas que se habían rodeado de todo el apoyo externo posible, y por
otro lado ponía en un brete a los concejales del Partido Popular que tenían que elegir entre
contentar a sus votantes de la ciudad de Alicante o a sus jefes de Valencia.
Por esos, había tensión en los concejales del Partido Popular que se veían obligados a
posicionarse en algo que no les gusta y en el que siempre se encuentran en una habitual
equidistancia lingüística.
Llegó la tarde de una votación que no se produjo jamás, ya que, al parecer, un estratega de
Vox Madrid dio la orden de retirar la propuesta por prudencia de forma previa a la votación.
Todo esto provocó la algarabía de Compromís o de asociaciones defensoras de la inmersión
lingüística, como Escola Valenciana, que empezaron a vanagloriarse en las redes sociales de su
victoria sobre la “extrema derecha”. Mientras tanto, los concejales de Vox y Partido Popular
intentaban ridículamente justificar la decisión con “posibles futuros” acuerdos sobre cambios

en leyes que no tienen nada que ver el asunto que se llevaba a pleno o al menos son
perfectamente compatibles.
No se conocen los motivos de la decisión impulsada por Vox Madrid, si es por desconocimiento
de la realidad alicantina o por otros motivos espurios que ignoramos, pero quizá estos errores
deberían hacerles replantear la estrategia de tomar las decisiones desde tan lejos y con tan
escaso conocimiento del terreno y/o poca confianza en tus tropas sobre él.
Por cierto, el general John P. Lucas tras su “prudencia” en Anzio, fue relevado y apartado del
servicio activo. Sus errores habían supuesto demasiadas vidas y probablemente incrementar la
duración de la segunda guerra mundial al imposibilitar la ruptura del frente en Italia. Y es que
algunos estrategas no están para tomar determinadas decisiones importantes.